Taniel: registro de la palabra

Esto es una despedida y también un intento de retener la palabra compartida por Taniel.

El viernes 13 de febrero de 2026 nos enteramos que Taniel Morales había muerto. Un día antes yo escribí su nombre en una bitácora, intentaba registrar lo sucedido el año pasado.

Ante su muerte me sentí más cercana a él. A pesar de que compartimos pocos momentos, el último fue un encuentro en medio de un contexto vulnerable para mí y para el proyecto. Sentirme más cerca de él viene del deseo desesperado por no olvidar lo compartido, de retener parte de él aquí, de resguardar sus palabras, su pensamiento, sus escritos o algo. Desde el 13 de febrero de 2026 este mundo se siente un poco más solo y un poco más triste.

Guardo y comparto en este espacio virtual algo de él a través de mi memoria.

Este es un fragmento que se encuentra al final de su libro “Maestrxs que lloran por las noches” editado por hacialasaludcomoflujo. En este libro me enfrenté a repensar conceptos como: poder, error, violencia, cuerpo. Todxs somos maestros, todxs estamos en constante reconfiguración de nuestro percibir y afectamos la transformación del otrx.

“Pedagogía del conflicto”

En noviembre de 2025, gracias a la amistad, Luis bixho logró coincidir una visita de Taniel a La Pessoa con la intensión de compartir un taller sobre “Pedagogía del conflicto”.

Esto surge de una serie de propuestas colectivas ante las preguntas: ¿cómo acompañarnos, cuestionarnos y escucharnos? ¿si la funa es una herramienta colectiva, requiere una respuesta colectiva? ¿cómo imaginamos o construimos otros procesos que reparen y prevengan la violencia sistemática que nos acompaña?

Aquí un registro de mis apuntes de ese día:

 Estos diagramas, escritos y dibujos representan lo que mi cabeza alcanzaba a registrar e interpretar. La numeración no implica que sea un proceso lineal, es complejo e interpela múltiples realidades.

Pura emoción y calma sentí al construir este pensamiento. Les comparto algunas reflexiones que más me movieron de donde estaba.

  • CICATRIZAR la herida de violencia es pasar de ser víctima a sobreviviente. Puedes ver y reconocer la cicatriz, pero tiene una sensibilidad distinta, al tocarla ya no duele.
  • Para cicatrizar primero es necesario limpiar la herida, es un proceso doloroso y PERSONAL, que nos lleva a la CATÁRSIS. Puede ser contenido o acompañado por la comunidad, pero es un trabajo propio.
  • Lo importante de la cicatriz es que ahora puedes AYUDAR A CICATRIZAR. Mantener las heridas abiertas nos puede llevar a replicar violencias, a destruir en vez de construir.
  • Despersonalizar el conflicto: aborda la frase “lo personal es político” desde una perspectiva más compleja. Las violencias que vivimos en nuestra “vida personal” son la expresión de una estructura más grande, un sistema que genera heridas en “común”, recibimos y ejercemos esa violencia en nuestro existir, olvidando que pertenecemos aun todo. Por ejemplo: el que me griten y sexualicen en la calle no sucede porque soy Sofía Rivera, sino es porque soy leída como MUJER. Separar el conflicto de los nombres personales nos permite confrontar las estructuras y dinámicas que sostienen las violencias. “Lo personal es político” no es sólo narrar quién y cómo nos hizo dañó, es comprender que ese daño sustenta un sistema fracturado y rebelarse ante ese daño no es destruir, es buscar reparar y cicatrizar esa herida en colectivo.
  • OFRENDAR al otrx, es ceder algo valioso. Todxs lxs implicadxs en un conflicto deben ofrendar algo profundo de sí mismos para transformarl. Si solo una parte “cede” entonces el proceso se convierte en un ejercicio de poder sobre el otrx.  

Las palabras de Taniel han contribuido sobre manera a nuestra forma de percibir y habitar el conflicto. He aprendido a escuchar de manera activa al otrx, no para ganar con argumentos, sino para encontrar un punto en común y construir entre todxs. Eso sí, es un trabajo continuo, no siempre fácil.

Ahora las palabras de Taniel resuenan y reverberan entre muchxs.  Veo las publicaciones sobre su partida y me asombro de cuantos le conocían, me alegra porque entonces la vida y la palabra continua y se transforma a través de tantxs.

Estoy agradecida por haber coincidido en esta vida con Taniel. Su pensamiento ha sembrado y nutrido nuestra sensibilidad. Seguiremos cultivando y cosechando juntxs su semilla.

¡Leamos y sintamos sus textos!