Reflexiones que germinan ante la entrevista a Silvia Rivera Cusicanqui
Últimamente me persiguen las preguntas: ¿Cómo hacer comunidad? ¿Qué es comunidad? ¿En La Pessoa se construye una comunidad o múltiples? ¿La Pessoa es parte de una comunidad?
No puedo responderlas sola, son preguntas que sostienen un proceso. Requieren tiempo, conversación, lecturas, presagios, prácticas, propuestas. En esta búsqueda Luis me compartió la “Entrevista a Silvia Rivera Cusicanqui: Sobre la comunidad de afinidad y otras reflexiones para hacernos y pensarnos en un mundo otro” por Huáscar Salazar Lohman, en la revista El Pantle.
Aquí les comparto algunas ideas que germinaron de tal lectura.
COMUNIDAD
La entrevista inicia con la mirada de Silvia, una mirada diferente ante el concepto “comunidad”. Para ella crear comunidad no refiere únicamente a la relación entre lo humano, sino también nuestra relación con lo no-humano, con los productos del trabajo humano y con los productos del trabajo de otras especies. Es un:
“diálogo vía comida, vía respiración, vía pensamiento como metabolismo.”
Pensar la comunidad como un metabolismo, es pensara como una serie de cambios, como un hacer en constante transformación.

PENSAMIENTO
“Para mí el pensamiento es un gesto creativo…. es genésico; genésico en el sentido de que el útero es genésico.”
Producir lo común desde lo ideológico y desde lo práctico se logra a partir de intensificar y vivir la contradicción. “La ideología como pensamiento que se alimenta de todo: de energía, de comida, de baile, de emociones colectivas, de soledad, de sufrimiento”. Para nutrir un pensamiento es necesario pluralizar nuestras acciones cotidianas. El cuidado de una planta, ver dormir a tu gato, caminar con un amigx, tomar un café y conversar con algún extraño son acciones cargadas de energía que en colectivo pueden ir gestando un pensamiento.
En una ciudad como Querétaro, en donde los espacios de encuentro priorizan el consumo y la segregación social, deseo sostener un espacio que de acoja y provoque vínculos de comunidad más potentes. Hablar de libros y tomar café se vuelve una excusa para compartir en lo cotidiano: “un goce de lo cotidiano, un hacer cosas con gente con la cual te unen pulsiones de tipo emocional, de tipo chulyma… estás respirando el mismo aire con tu comunidad y de algún modo eso conecta energías y cosas que no son sólo del cerebro”.
“espacio intercomunitario. Por tanto, lo que hay que impulsar son las comunidades de afinidad”
HACER POLÍTICA
“… yo creo que hacer política tiene que ver con lo micro, con la coherencia entre tus acciones y tus palabras, y como eso es bien difícil no es bueno formular ideas demasiado grandes porque si no tus exigencias de coherencia también se podrían volver inmensas, o desembocar en el cinismo: como no puedo hacer esto, entonces no hago nada.”En una cultura aspiracioncita, el valor de tu existencia se mide según la grandeza de tus logros. Este pensamiento provoca una sensación continua de insatisfacción, de sentirse “no suficiente” ante el mundo. También provoca que haya un esfuerzo mayor en construir una imagen superficial ante lxs demas sobre lo que significamos ante el mundo, dejando de lado el hacer: el construirnos, deconstruirnos, desmantelarnos, repensarnos, etc. Gran parte de nuestro sentido al hacer lo cedemos a la imagen superficial de lo que representamos, ahora replicada en redes sociales. Si nos desarticulamos de esa idea podríamos entender el cuidado de la vida en lo cotidiano como nuestro mayor logro.
Reconocer el cuidado de la vida desde el cuerpo, repensando nuestra relación con el otrx, con lo otro. Para transformar nuestras relaciones y entendimiento “hay que saber de dónde viene esa capacidad de ser algo más, de generar acciones tan contundentes, ese es un ethos”
Cuando hablamos de política, constantemente estamos señalando hacia afuera, hacia el sistema que nos contiene, sin embargo, no miramos nuestras propias entrañas. Se nos olvida que la estructura también se sostiene de piezas más pequeñas, de cuerpos y voces que conforman una red, una comunidad. Transformar el ethos surge desde el meollo del cuerpo.
“Entonces, yo creo que hay que pensar la sociedad como una especie de cajas chinas, donde tú estás en la cajita más chiquita y hay una conciencia de la inmediatamente más grande. Intentar vías de comunicación horizontales con otras cajitas, saber qué forma tiene la más grande y la más grande, podría ser un modo de desmontar lo estatal, lo capitalista y lo mediático de lo social y desmontar eso también sería crear nuestros propios espacios de voz”.
Intentando acércanos a las respuestas de las primeras preguntas resumo de la siguiente manera: La comunidad es un hacer, es “tejer los lazos para encontrar similitudes e intereses compartidos, un relato que nos identifique, construir juntas una idea de futuro.”
Más allá de lo que LaPessoa ofrece como espacio; autores y editoriales independientes, actividades culturales, venta de café; hacer comunidad comienza mirando constantemente hacia las dinámicas y relaciones internas: el cuidado de las plantas que habitan el espacio, el cuidado mutuo entre quienes operamos y construimos el espacio, el repensar y nutrir constantemente nuestros vínculos afectivos con el proyecto y con lxs otrxs. Es un trabajo complejo porque desmantela hábitos, formas arraigadas de pensar y percibir, y nos acerca al conflicto desde otras miradas difíciles de habitar.
Entre todxs, buscamos sostener un lugar donde las diferentes pulsaciones y energías logran conectarse para nutrir un pensamiento común y transformar nuestro hacer, un ethos en colectivo.
