Habitar la contradicción

Recuperar el conflicto

En julio de 2026 organizamos una serie de breves encuentros virtuales para dialogar en torno al libro Justicias Alternativas. En compañía de integrantes de los colectivos YoNoFui y Cuerpos Parlantes; y de personas provenientes de distintas geografías, construimos un espacio de escucha, intercambio y reflexión compartida. De esas conversaciones emergieron preguntas, resonancias y aprendizajes que siguieron floreciendo más allá de cada encuentro. Compartimos aquí un texto escrito por Dani que nace de esta experiencia colectiva.


Hace un par de semanas nos encontramos virtualmente ante la urgencia de no burocratizar la escucha, de pausar ante el mundo moral que nos come vorazmente, de ubicar formas diversas de concebir y hacer justiciaS (en plural) en distintas geografías. Un libro que se convirtió en pretexto para convocar, crear relación, compartir saberes, sentires, afectos, dolores, frustraciones, pero sobre todo esperanzas y esfuerzos diarios para desenraizar nustrxs instintos de resolución a base de la punitividad y el fichaje de lxs demás para deshacernos de los deseos de un sistema que incorporó en nuestras pieles, el impulso de castigarnos entre nosotrxs para atender los dolores y violencias de ese mismo sistema.

Reconocernos en otrxs, diferenciarnos, para vislumbrar que lo que se nos ha dictado como justo no cabe en todxs lxs cuerpxs, y así cuestionarnos, ¿qué es lo que necesitamos frente al daño? ¿cuales son las responsabilidades colectivas frente a la reproducción de violencias? ¿cómo no sentenciar desde la escucha? ¿cómo evitar el juicio binario y único?

Durante la discusión, la escucha, el rebote de ideas, la contraposición comenzó a agritear las estructuras, empezó a correr el aire y así, las ideas brotaron, hacían a nuestros cuerpos respirar, se complementaban los pensamientos, y entonces, se comenzaron a entrever otras formas de sostener.

Parecían brotar semillas, algunas que ya existían, herencias no coloniales para apropiarnos del conflicto y el desacuerdo; otras semillas que nacían de imaginarios provenientes de anhelos y dolores que han habitado nuestros cuerpos por generaciones, por violencias que trazaron nuestras venas y los territorios que habitamos.

El desacuerdo estuvo presente, pero la escucha nunca ceso.

Momentos no planeados, palabras que se apropiaban del espacio, afectos compartidos, organicidad caótica.

Rabia, enojo, desilusión, hartazgo, se asomaron, y en ratos nos ocuparon.

Sin linealidad, sin saber cómo responder en lo inmediato, escuchando, aprendiendo, rebotando, acompañándonos.

Diversas geografías, distintos sentires.

No hay receta, ni reglas, ni una sola forma, seguro que todxs entendimos, procesamos y apre(h)endimos lo que nos resonaba en alguna parte de nuestros cuerpos individuales, o colectivos.

Extender nuestros cuerpos, lo leía entre las sensaciones compartidas, “forzarnos” a la paciencia que nos arrebataron, para deshabitar la urgencia del castigo y con él, su falsa promesa de seguridad a través de la culpa. En su lugar, recuperar la curiosidad para dar cabida a la experimentación política, no esperando una certeza, sino abiertxs a la equivocación, sabiendo que desconfigurar lo preestablecido se hará solo dispuestos a reconocer que no habrá una sola verdad o camino igual para todxs. Entendiendo que el camino que nos espera se construye con otrxs, “SEGUNDEANDONOS” dicen por el sur Latinoamericano, sosteniendonos desde la querencia, para navegar la incomodidad.

Hasta ahora escribo desde una lengua que me socializó, en la que a veces que no encuentro palabras para nombrar lo que siento, lo que atravieso, lo que percibo. Apostar por inventar, resignificar y reapropiarse de un lenguaje que nos haga espacio, que nos permita resistir ante la norma que nos quiere tragar. Otro espacio para una justicia más.

JusTicIaS MuCHass. De las que se filtran en nuestras formas de cuidado, la manera en la que nombramos, escuchamos, afrontamos y recuperamos el conflicto.

jusTICias DivERsas. De las que no de burocratizan, porque son solo nuestras.

JuSticiAs AlterNAtivaS. De esas que florecen en distintos espacios, tiempos y cuerpos.

-Por: Daniela E.F.-