¿De cuántas formas puede apelarnos el corrido?

Esta es la pregunta que se repetía en mi cabeza continuamente durante el club de lectura que construimos Janice, otra bandita y yo. ¿Cómo podían existir tantas narrativas tan personales, diversas y complejas alrededor del corrido? ¿qué tan urgente era esta conversación?, que, entre la nula posibilidad actual de enfrentarnos con personas que no ven, sienten y opinan igual que nosotrxs, llega este libro, un compilado de textos que pone el dedo en la herida, en la impostergable necesidad colectiva de socializar como nos han afectado, atravesado, construido y constituido los corridos a lo largo de la historia.

Normalmente unx se inscribe a un club de lectura por afinidad en gustos, pero acá nos encontramos gente que no entendíamos el gusto por los corridos actuales, algunos quienes nos sentíamos atravesados desde la nostalgia familiar, otrxs que conocimos los corridos gracias al Nata, y aunque podría decir que A PESAR de nuestras diferencias conversamos cosas chidas, creo que más bien fue que por ellas logramos entender que para nada debíamos de estar de acuerdo, y que de forma similar al corrido, solo teníamos una verdad más que se albergaba en nosotrxs.

Durante el club florearon diversas emociones, enojo e indignación ante la reciente prohibición del género; nostalgia y alegría de encontrarse en narrativas similares a las expuestas en el libro; confusión y curiosidad ante el contexto histórico tan amplio de los corridos; agobio y desesperación de recordar y conocer actos violentos que se describen en algunas letras.

Entre tanta sensibilidad, interés y escucha, fue que se hizo posible esclarecer muchas de nuestras dudas que rodeaban la lectura del libro, conversamos sobre cómo interactúa el capitalismo y el poder del Estado en censura de otras realidades que no tienen el poder de ser contadas en medios populares y la resistencia del corrido en este contexto; discutimos sobre el papel del patriarcado en las historias que nos cuentan los corridos, desde aquellos que nacieron en el porfiriato hasta el dolor que Junior H refleja en sus letras derivado del mandato de la masculinidad; complejizamos el término de “vida digna”; tarareamos corridos que tenemos insertos en nuestro ser desde nuestra niñez; pensamos en nuestra responsabilidad en la relación “corridos – niñeces”; y creamos un fanzine para materializar todas esas emociones e ideas.

Al final terminamos con más preguntas que respuestas, con muchas ganas de seguir conversando al respecto, con deseos de mostrar la importancia de los corridos, con un tremendo agradecimiento a Preciosa Sangre por haber hecho espacio para esta conversación y mucho con amor a quienes asistieron por sus hartas ganas de compartir, porque sabemos que socializar y colectivizar sentipensares hoy es urgente.