Del FANFIC a la NOVELA LATINOAMERICANA y… ¿por qué no las dos?

He de admitir que mucha de mi experiencia lectora viene de un proceso similar al de una adolescente en pleno crecimiento: sensaciones incómodas, autocrítica innecesaria, observación consciente de mi entorno y darme cuenta de que hay una serie de “grupos” a los cuales no me veo perteneciendo. Yo he sido una lectora que ama leer pero que se siente incómoda con las personas que lee, porque la mayoría de las interacciones de estos grupos son una combinación del gatekeep (cuando una persona/sistema es responsable de controlar el acceso a algo) y de la incesante necesidad de mostrar que se tiene conocimiento. Estudié una carrera que se encarga de estudios literarios, por eso me parece importante decir que la universidad fue mi espacio seguro para amar y detestar tanto a la literatura como a las personas que se dedican a ella y aquí va un poco de mi cronología.

La primera vez que leí un texto no obligatorio fue a los 11 años, para probarle a mi padre que podía terminar un libro de 500 páginas en un día. La segunda vez fue luego de ver el estreno de En Llamas con unos amigos, ese día no había visto ni siquiera la primera película de Los Juegos del Hambre pero aún recuerdo a Pablo susurrándome al oído las similitudes del libro y la película. La tercera fue luego de mi segunda visita a una librería en el centro, compré el resto de esa–en ese entonces–trilogía; devoré esos libros en menos de 24 hrs. Esto lo cuento porque le tengo un amplio cariño a la literatura juvenil, no solo porque fui una hija de las distopías adolescentes, sino porque creo que hay una parte que aún no piensa decir adiós a esa versión de mí.

Mi verdadero conflicto inició cuando en la universidad me decían qué tenía el suficiente valor social para ser aceptado en una élite que clama leer más que otros. Lo odié, pero no solo eso, me costó entender que ellos no tienen la palabra definitiva y por mucho tiempo me dije que si leía mucha filosofía, investigaciones o ensayos, finalmente podría ser aceptada por “la comunidad lectora”. Resentí la lectura como nunca antes. Ahora, en esos cuatro y medio años de carrera dos cosas me salvaron; la primera, fueron unas profesoras espectaculares que me enamoraron por completo de las autoras latinoamericanas; la segunda, fue la terquedad de no querer abandonar los fanfics.

Mi proceso para volver a enamorarme de la lectura, nació desde lo desvinculada que me sentía de la carrera, esa es la verdad; pero también de la frustración que ocasionaron las voces frente a los salones. Sin embargo, ahí entraron mis profesoras, enseñándome, por primera vez un feminismo que hablaba mi lengua, vivía en mis calles y cuidaba a las mujeres bajo el techo de mi casa. Ellas me presentaron la novela latinoamericana desde su propio amor a las voces de Yasnayá Aguilar, Verónica Gerber, Cristina Rivera, Valeria Luiselli, etc. El fanfic me lo mostró de nuevo una muy querida amiga mía. Mornie. Ella también me hablaba desde un profundo aprecio a las personas que trabajaban con admiración y esporádicos momentos libres. Me mostró lo complejo que es el fandom y la máquina que se encuentra trabajando detrás de cada proyecto. Me volvió a ubicar en un lugar que yo extrañaba, junto con personas apasionadas, que se cuestionaban cosas y tomaban de su propio tiempo para crear algo totalmente nuevo.

Ahora en 2026 veo una nueva ola con la lectura (a la que no me meteré demasiado para no extenderme, pero hablo de booktok y bookstagram mostrando título tras título), en donde se ha vuelto a poner referentes de las personas que saben y no saben lo que se debería leer, yo vengo a decirte que las sugerencias no son verdades absolutas. Puedes acercarte lentamente a lecturas nuevas y eso no significa abandonar otros espacios, significa que como lector te estas descubriendo a tí mismo. Deseo para todxs que puedan encontrar a su “alguien” que desde el cariño y la emoción pueda compartirles sus lecturas, porque tal vez ahí, en un cafecito o en una charla puedas hallar a tu verdadera comunidad lectora.

Texto por Janice